Trabajo de forma fenomenológica que significa que desarrollo y creo soluciones desde el trabajo directo con mis clientes y los patrones de causa y efecto que observo en ellos. De esta forma he conseguido entender con éxito como curar la Distonía Focal. Significa además que veo los patrones comunes que tienen los clientes que padecen de Distonía Focal. Uno de los más frecuentes es que tienen un nivel más alto que lo normal de exigencia de perfección.

Exigencia de perfección definida

Permíteme explicar qué quiero decir con este término: las personas que exigen perfección creen que cualquier cosa menos de perfecta es inaceptable, aunque sea un objetivo imposible. Además basan la medida de su valor o de su valía como persona en ser perfecto.

La persona que exige perfección, además de fijarse en un objetivo imposible, confunde y mezcla sus acciones con sus emociones creyendo que las emociones les van a llevar al resultado que desean. Han confundido excelencia y deseo o ambición de expresar todos sus dones y potencial con ser perfecto. Creen que su esfuerzo y exigencia les va a ayudar. Muchas veces confunden alcanzar su potencial con competir o compararse con los demás.

En realidad, las acciones que tomamos son completamente distintas y separadas de las emociones que sentimos mientras que las llevamos a cabo.

Déjame explicarme más ¿Te acuerdas del juego de la niñez que consistía en una torre de pequeños bloques de madera? Cada jugador tenía que sacar un bloque y ponerlo encima de la torre sin que se cayera. La acción es sacar el bloque y ponerlo encima, si te sientes calmado, nerviosa, apresurada o estresado en hacerlo es un asunto totalmente distinto.

El poder de la quietud interior

Si lo relacionamos con música; el desarrollo de una técnica y expresión musical precisa y excelente requiere miles de horas de repetición de ejercicios de alta calidad y piezas musicales bien elegidas. Las emociones que sientes mientras que haces estas repeticiones son realmente irrelevante a si los llevas a cabo o no.

Más aún, hemos tenido la experiencia directa con los juegos infantiles, como con el que he hablaba arriba, que cuando nos sentimos nerviosos, apresurados o estresados tenemos menos control sobre nuestras destrezas motoras finas y hay más probabilidad de que vayamos a derrumbar la torre. Por otro lado cuando nos sentimos calmadas y centrados en un tipo de quietud interior nuestro control es mayor.

Esto significa que si estás calmado y centrada en tu quietud interna mientras que practicas tu instrumento, serias más precisa en tus destrezas motoras finas y tu técnica evolucionará con más rapidez. Esto requiere que confíes en tus habilidades y en el método de aprendizaje que hayas elegido. De esta manera puedes dar tiempo al tiempo; todo el que tu cerebro necesita para hacer las conexiones neuronales necesarias para perfeccionar tu técnica.

En otras palabras, la presión interna que crea el diálogo interno de comparación, auto-crítica y las expectativas de resultados inmediatos o más rápidos solo sirve para ralentizar y entorpecer el proceso de aprendizaje.

Cómo el perfeccionismo afecta negativamente a tu técnica

Para poder realmente comprender lo que te estoy diciendo es importante entender qué ocurre en tu cerebro mientras que aprendes las destrezas motoras finas altamente complejas que son necesarias para tener una técnica excelente. La parte de tu cerebro que piensa, analiza, demanda, crítica… es el neo-cortex y es la única parte de tu cerebro en que estás consciente. Hace muy bien este trabajo de pensar, analizar, demandar…. y lo podemos llamar tu “yo número 1”. En su mejor versión esta parte de tu cerebro es excelente en proponer objetivos; sin embargo es una parte más profunda de tu cerebro la que te va a llevar a lograr tus objetivos.

Esta parte más profunda de tu cerebro, se llama el sub-córtex, y la podríamos llamar tu “yo número 2”. Es la parte que aprende y que ejecuta tus destrezas motoras finas; está, además, completamente fuera de tu consciencia. Por eso, aunque a tu neo-córtex le gustaría tener el mando y decir a tu cuerpo, mediante tu diálogo interno, qué hacer y cómo hacerlo, es totalmente inefectivo e inepto cuando lo hace.

Lo es por dos razones, primera, apenas tiene control sobre lo que ocurre en tu sub-córtex y segunda la vasta mayoría de tu actividad cerebral ocurre en tu sub-córtex, porque es el Centro Neurálgico de tu cerebro.

Como el sub-córtex está fuera de tu consciencia, el mayor servicio que le puedes dar es proporcionarle ejercicios de alta calidad que le va a permitir aprender las necesarias destrezas motoras finas. Mientras que sueltas el intentar y simplemente confías en su capacidad de aprendizaje, naturalmente utilizará los ejercicios para desarrollar una técnica excelente, tomando todo el tiempo que necesite para hacerlo.

Intentar es una actividad neo-cortical, del “yo número 1”, entorpece el proceso de aprendizaje e implanta tensión en los músculos inhibiendo el desarrollo de las destrezas motoras finas. El sub-córtex no intenta, el sub-córtex simplemente es, sabe qué hacer y lo hace. Lo más cerca que llegamos a experimentar su procesamiento es mediante sentir y seguir las sensaciones internas del cuerpo durante las prácticas. Hay que hacerlo desde un lugar de quietud interna, sin interferir ni criticarte. Si hay una falta de precisión o una equivocación, el sub-córtex aprenderá y lo corregirá sin ninguna intervención del “yo número 1”.

La exigencia de perfección y la Distonía Focal

El descubrimiento de Donald Hebb, neuropsicólogo canadiense que afirma que “las neuronas que se activan simultáneamente se enlazan”, nos ayuda a entender cómo la exigencia de perfección es una de las causas claves y subyacentes de la Distonía Focal. Si un músico ha practicado durante años con sentimientos de estrés, presión, con la exigencia de aprender más rápido, ser mejor, hacerlo correctamente y realizarlo perfectamente, ha enlazado este estrés y la tensión muscular que lo acompaña con las destrezas motoras finas que utiliza para tocar su instrumento. Ha incorporado una inclinación de sufrir de Distonía Focal.

En mi consulta se demuestra que cuando un músico con esta inclinación tiene 2 o 3 experiencias estresantes y con gran carga emocional seguidas, crea una sobre- estimulación de los mensajes que el cerebro manda al cuerpo y que pueden desarrollar Distonía Focal.

Los tipos de eventos estresantes son muy variados. Incluyen eventos relacionados con su carrera musical, por ejemplo: una serie de conciertos altamente exigentes, estrés por exámenes, audiciones importantes, dificultades con compañeros o sentimientos de competición con ellos… También pueden incluir eventos que no tienen nada que ver con su carrera: una rotura sentimental, el fallecimiento de un ser querido, preocupaciones económicas, un accidente…

¿Prevención o Cura?

Cuando un músico tiene Distonía Focal tenemos que resolver y reconectar todo el complejo de conexiones neuronales entre los movimientos musculares de las destrezas motoras finas y los nexos neuronales de tensión y exigencia que han desarrollado durante años de práctica. Las técnicas de neuroplasticidad y neurogénesis que utilizo funcionan a una velocidad relativamente rápida y son altamente precisas, lo que significa que el proceso de recuperación normalmente requiere sólo unas 15 semanas.

Además enseño a mis clientes cómo llegar a la maestría en la capacidad de centrarse en su quietud y disfrute interno mientras que consiguen volver a tocar su instrumento. De esta forma están protegiéndose para que la Distonía Focal no reaparezca en el futuro.

Encuentran también que cuando tocan desde estos nuevos estados psico-emocionales su actuación llega a nuevos niveles de excelencia.

Durante toda mi vida me ha preocupado mucho la forma en que está enseñada la música. Se puede hacer muchísimo para prevenir la Distonía Focal si se aprende a tocar música sintiendo emociones como calma, quietud, disfrute y amor hacia uno mismo.

Sin embargo, mi pasión va más allá. Como músicos tenemos una sensibilidad especial y una capacidad de expresar sentimientos y conmover a los demás. Esta sensibilidad y pasión por la música surge de un lugar muy profundo dentro de nosotros y es muy triste cuando son suprimidas y aplastadas por la agresión de la exigencia de perfeccionismo y por la tensión y sufrimiento que esta crea. Dicha, libertad y fluir son la esencia de la música y es vital que sea enseñada desde esta naturaleza.